Mañana movidita

Hola.
Menuda mañana llevo. Déjame que te lo cuente. Empezaré por el principio.

Anoche estábamos en lo de Mac haciéndonos unas cervecitas cuando apareció una tía de lo más estirada. Después de un rato mirándonos se nos acercó y se sentó con nosotros en plan “me han dicho que tengo que hablar con vosotros”.
Intentamos ser amables. De verdad que lo intentamos, pero era un témpano.
El caso es que por lo visto su hermana pequeña había desaparecido y le habían dicho que nosotros podríamos encontrarla. ¿Le habían dicho? ¿Quién?
Bueno, como sea. Esa noche estábamos Jack, Moira y la señorita Pettiwhisker, en su forma menos… humana.
Por lo visto era una super-abogada y nos ofreció una cantidad considerable de dinero. Cuando alguien ofrece tanta pasta es porque o es tonto, o es ilegal, o tiene algo que ocultar. Y esta tía no parecía tonta, no sé si me entiendes.
Evidentemente, aceptamos. No podemos permitir que una niña sufra ningún mal en este mundo oscuro. El montón de billetes ayudó, pero principalmente fue por eso de ser buenas personas.

Pasamos el resto de la noche dando vueltas por la universidad donde estudiaba la chica. Yo ya había estado por allí con Jack en otra movida que tuvimos una vez. Y fue una visita completamente inútil. Lo único que averiguamos es que Maddy, que así se llama la chiquilla, probablemente se había fugado con su novio, un hillbilly de nombre Jonah.

Esta mañana temprano hemos ido a la granja de los Call, la familia del tal Jonah y la verdad es que nos ha dado mal yuyu. Hemos seguido hasta la granja de los vecinos para preguntar y hemos hablado con los McAllister, unos granjeros muy simpáticos que tenían un cerdito muy gracioso. Nos han permitido dejar el coche allí y hemos ido andando a la granja de los Call. Visto en retrospectiva, quizá no haya sido la mejor de las ideas y quizá, sólo quizá, eso les haya costado la vida… pero me estoy adelantando.

Como decía volvemos caminando y llegamos hasta una estructura medio derruida que nos había llamado la atención al pasar. ¿Y qué crees que encontramos allí? ¡Exacto! A Maddy atada a una viga de madera.

La sacamos de allí y nos alejamos un poco, internándonos en el bosque mientras Jack iba a por el coche. Aquí es dónde la cosa se pone un poco fea. Jack llega a la granja y se encuentra a los encantadores ancianos descuartizados. Yo intento cubrirnos con un velo y fallo; y algo mareado intento averiguar algo de la construcción derruida. Y aparecen dos garrulos armados con escopetas y me dejan ko. Y cuando me despierto estoy atado a la misma maldita viga que estaba Maddy, así que le pido ayuda a Él. Y me la ofrece a cambio de matar, sí matar, a seis cambiantes. Y yo le digo “No puedo con seis yo solo”. Y me contesta “Pues que te ayuden tus amigos”. Y me desata. Y allí que voy yo…
Cuando salgo me encuentro que mis colegas están liados no con seis, sinó con docena y media de hombres lobo. En serio, hombres lobo.

El caso es que cuando casi los teníamos aparecen Jack y Debbra, la abogada, armados con balas de plata. Eso ha molado. Y yo me ayudé de un chavalín que se habían merendado los garrulos cambiaformas a cambio de liberarlo de todo eso del limbo. Una liada.
Y la cosa fue a peor cuando tanto la niña como la abogada se transformaron también. ¿Puedes creerlo? ¡Todo el mundo era un maldito hombre lobo! Y luego el raro soy yo…
Al final conseguimos darles bambú a los lobos y tranquilizar a la chiquilla. Bueno, no le dimos bambú a todos los lobos, dejamos al joven Jonah, que parecía buen chaval.
Después de organizarlo todo liberé al chavalín que me había ayudado y, supongo, que a otros, porque hicimos una limpieza completa. Lástima de los McAllister. Quizá debería ir a ver si necesitan ayuda, que les ayude a cruzar o algo…

¿Cómo? Ya, supongo que cuesta creer algo así. Jajaja.
Bueno… verás… sí… La parte de lo de Mac es cierto. Me acosté realmente tarde y me he dormido. ¿Mejor así? Perfecto… Pues vamos a comer. Tú invitas.

– Remy E. LeNoir
[Brujería]

¿Qué diablos ha ocurrido aquí?

El policía no solía abrir el buzón de ese pequeño pueblo porque nadie escribía allí.  Pero ese día no estaba siendo normal, ese día encontró dos notas.

Abrumado por lo que había visto al llegar, se sentó en el suelo de su vieja cabina azul y comenzó a leer la primera nota.

 

Es mi deber informar de que ha ocurrido un terrible incidente en el pueblo.  Unos vecinos se quejaron de un terrible hedor que provenía de casa de Bannerman, así que nos dirigimos allí a investigar.  Encontramos la puerta abierta y gran parte de la casa en un claro estado de abandono, pero lo peor era la dantesca escena que nos aguardaba en el dormitorio: hemos hallado el cadáver de una “mujer de moral laxa” brutalmente mutilado, con claros signos de tortura y de innombrables prácticas sexuales.  Procederemos a darle sepultura en breve.

Es evidente que el tal Bannerman es un perturbado peligroso y que es imperativo darle caza.  Quizá haya sucumbido a la oscura presencia que emana de las entrañas de la tierra y que ha amenazado a la buena gente de Dunval durante generaciones, pero ya es demasiado tarde para él.

Confío en que pondrá en marcha los procedimientos pertinentes para atrapar al asesino, nosotros por nuestra parte intentaremos expulsar a la entidad sobrenatural que anida en las profundidades de la torre.

Profesor Toulé, experto en alta magia.

 

El policía soltó un fuerte bufido y se secó el sudor antes de leer la siguiente nota.  Hacía rato que las manos le temblaban.

 

Lo más normal es que se pregunte dónde están los vecinos de Dunval, porqué están todas las casas destrozadas y, en general, qué diablos ha pasado aquí.

Y se merece una explicación, buen hombre, aunque tal vez le cueste un poco creerme.

Cuando en mi informe anterior mencioné que éste (al menos antaño) tranquilo lugar estaba bajo el influjo de una fuerza oscura, creo que me quedé terriblemente corto. Una maldición impuesta por un espíritu feérico proveniente de la cercana Irlanda aquejaba a Dunval, un terrible embrujo capaz de alzar a los muertos y transformarlos en criaturas horrendas. Generaciones y generaciones de buenas gentes transformadas en espantosas abominaciones se arrastraban bajo las ruinas de la torre. Estos seres atacaron el pueblo durante el breve tiempo que tardamos en ir y venir de la ciudad, a la que fuimos a por provisiones y materiales esenciales para nuestra empresa.

Tuvimos que hacer frente al horror mis dos compañeros y yo, ya que lamentablemente perdimos a dos amigos muy queridos en ese ataque. Afortunadamente todo salió bien y logramos purgar esta bella tierra de aquellos engendros, aunque el lunático del que le hablé en mi informe aún no ha sido localizado, por lo que le imploro que lo busque por todos los medios. Es posible que aún siga bajo la influencia de la maldición, por lo que le recomiendo que extreme las precauciones.

Profesor Toulé, Experto en alta magia y en demoliciones

P.d.: Echar abajo la iglesia fue imperativo para cumplir con nuestra labor.

El policía reunió toda la fuerza que pudo y salió de su cabina azul.  ¿Era cierto? Ahora le tocaba a él terminar y cazar a ese asesino.  Dio unos pasos hacia las primeras casas de la ciudad y se encontró cara a cara con una extraña criatura.  Escuchó un gruñido y antes de que pudiese coger su arma, la criatura que parecía humana se abalanzó sobre él y le arrancó un dedo.

Continuará…

Consecuencias

Danarius

¿Que qué ha sucedido? El desastre…

 

Vinieron unos tipos…  ladrones, asesinos, ¡terroristas!

Se ampararon en las sombras, al cobijo de la noche.

Mataron a mis guardias, mataron a mis trabajadores, me robaron…  ¡me robaron!

 

Y después, movidos por el demoníaco afán de hacer daño, prendieron fuego a mi taller.

Lo han destruído todo.  No ha quedado nada…  Me han arruinado.

 

Pero averiguaré quienes han sido.  Y averiguaré quién les ha mandado.

Y entonces más les vale que hayan sido ustedes, los de la guardia, los que les hayan capturado.

Porque como les encuentre yo antes…  Ay, como les encuentre yo antes…

 

Sí, por supuesto que tenemos sus descripciones.  No pudieron matar a todos mis guardias.  Un momento…
¡Marcus!  Ven a hablar con este agente de la guardia y descríbeles a los criminales.