Pequeños asesinos

— El viento soplaba con fuerza aquella noche. Un portazo en la habitación de los niños me despertó y medio dormida me acerqué a ver qué pasaba– tomó agua antes de continuar hablando con voz quebrada–. No pude abrirla, parecía como si alguien sujetara con fuerza el picaporte desde dentro. Me asusté mucho y empecé a dar patadas y golpes en la puerta hasta que se abrió…–se quedó un momento en silencio, con la cara desfigurada en una mueca de terror– y vi algo entrar en el cuerpecito de mi hija por la boca. Parecía un pequeño roedor o algo así. Corrí hacia ella e intenté despertarla, respiraba con dificultad. Gritaba de dolor. La cogí en brazos y la llevé al hospital. Les expliqué lo que había visto pero no me creyeron, la subieron en una camilla y se la llevaron.

— Su hija falleció al poco de llegar al hospital…

— Sí… — ya no podía controlar el llanto, se derrumbó–.

Los policías salieron de la sala donde se quedó aquella pobre madre llorando. Buscaron un rincón tranquilo para hablar.

— Seis niños muertos en la misma noche. Todos los padres cuentan lo mismo.

— Y según los doctores a todos les habían devorado el corazón desde dentro. No había rastro de ninguna criatura en su interior, solo los mordiscos para abrirse paso y devorarlo.

— Y esas criaturas que describen… ¿crees que son de verdad?

— No lo sé, pero conozco a la gente adecuada para averiguarlo.

Mañana movidita

Hola.
Menuda mañana llevo. Déjame que te lo cuente. Empezaré por el principio.

Anoche estábamos en lo de Mac haciéndonos unas cervecitas cuando apareció una tía de lo más estirada. Después de un rato mirándonos se nos acercó y se sentó con nosotros en plan «me han dicho que tengo que hablar con vosotros».
Intentamos ser amables. De verdad que lo intentamos, pero era un témpano.
El caso es que por lo visto su hermana pequeña había desaparecido y le habían dicho que nosotros podríamos encontrarla. ¿Le habían dicho? ¿Quién?
Bueno, como sea. Esa noche estábamos Jack, Moira y la señorita Pettiwhisker, en su forma menos… humana.
Por lo visto era una super-abogada y nos ofreció una cantidad considerable de dinero. Cuando alguien ofrece tanta pasta es porque o es tonto, o es ilegal, o tiene algo que ocultar. Y esta tía no parecía tonta, no sé si me entiendes.
Evidentemente, aceptamos. No podemos permitir que una niña sufra ningún mal en este mundo oscuro. El montón de billetes ayudó, pero principalmente fue por eso de ser buenas personas.

Pasamos el resto de la noche dando vueltas por la universidad donde estudiaba la chica. Yo ya había estado por allí con Jack en otra movida que tuvimos una vez. Y fue una visita completamente inútil. Lo único que averiguamos es que Maddy, que así se llama la chiquilla, probablemente se había fugado con su novio, un hillbilly de nombre Jonah.

Esta mañana temprano hemos ido a la granja de los Call, la familia del tal Jonah y la verdad es que nos ha dado mal yuyu. Hemos seguido hasta la granja de los vecinos para preguntar y hemos hablado con los McAllister, unos granjeros muy simpáticos que tenían un cerdito muy gracioso. Nos han permitido dejar el coche allí y hemos ido andando a la granja de los Call. Visto en retrospectiva, quizá no haya sido la mejor de las ideas y quizá, sólo quizá, eso les haya costado la vida… pero me estoy adelantando.

Como decía volvemos caminando y llegamos hasta una estructura medio derruida que nos había llamado la atención al pasar. ¿Y qué crees que encontramos allí? ¡Exacto! A Maddy atada a una viga de madera.

La sacamos de allí y nos alejamos un poco, internándonos en el bosque mientras Jack iba a por el coche. Aquí es dónde la cosa se pone un poco fea. Jack llega a la granja y se encuentra a los encantadores ancianos descuartizados. Yo intento cubrirnos con un velo y fallo; y algo mareado intento averiguar algo de la construcción derruida. Y aparecen dos garrulos armados con escopetas y me dejan ko. Y cuando me despierto estoy atado a la misma maldita viga que estaba Maddy, así que le pido ayuda a Él. Y me la ofrece a cambio de matar, sí matar, a seis cambiantes. Y yo le digo «No puedo con seis yo solo». Y me contesta «Pues que te ayuden tus amigos». Y me desata. Y allí que voy yo…
Cuando salgo me encuentro que mis colegas están liados no con seis, sinó con docena y media de hombres lobo. En serio, hombres lobo.

El caso es que cuando casi los teníamos aparecen Jack y Debbra, la abogada, armados con balas de plata. Eso ha molado. Y yo me ayudé de un chavalín que se habían merendado los garrulos cambiaformas a cambio de liberarlo de todo eso del limbo. Una liada.
Y la cosa fue a peor cuando tanto la niña como la abogada se transformaron también. ¿Puedes creerlo? ¡Todo el mundo era un maldito hombre lobo! Y luego el raro soy yo…
Al final conseguimos darles bambú a los lobos y tranquilizar a la chiquilla. Bueno, no le dimos bambú a todos los lobos, dejamos al joven Jonah, que parecía buen chaval.
Después de organizarlo todo liberé al chavalín que me había ayudado y, supongo, que a otros, porque hicimos una limpieza completa. Lástima de los McAllister. Quizá debería ir a ver si necesitan ayuda, que les ayude a cruzar o algo…

¿Cómo? Ya, supongo que cuesta creer algo así. Jajaja.
Bueno… verás… sí… La parte de lo de Mac es cierto. Me acosté realmente tarde y me he dormido. ¿Mejor así? Perfecto… Pues vamos a comer. Tú invitas.

– Remy E. LeNoir
[Brujería]

Brujería

Director de juego:

  • Lucy

Jugadores:

  • Campoy
  • Carlos
  • Kevin
  • Taules